Gunter evitó a Eric la semana siguiente a la petición de sabotear el Proyecto Astro. Eric trató de encontrarse a solas con su amigo, pero le resultó imposible sin tener que forzar la situación. Además, estaban a solo unos días de un nuevo lanzamiento de la sonda, esta vez con un perro dentro, para comprobar si podía sobrevivir al salto temporal. Ya habían empezado las pruebas con animales vivos, solo estaban a un paso de probarlo con humanos.
Eric decidió encarar la situación preguntando directamente a Gunter, lo haría de forma directa y cuando tuviera toda la información tomaría una decisión.
Se dirigió al despacho de Gunter y entró sin llamar. Vio a Gunter de pie, junto a la gran ventana desde la cual se veía al fondo del valle la gran pirámide de metal con la sonda preparada para su lanzamiento dentro de dos días. Lo acompañaban dos personas con uniformes de mantenimiento.
La entrada de Eric los sorprendió a mitad de una explicación que estaba dando Gunter a uno de los técnicos. Gunter quedo boquiabierto con la interrupción de Eric.
—Eric, que sorpresa —improvisó—, no te esperábamos.
—Ustedes, salgan —ordenó Eric, señalando a los dos técnicos.
Ninguno de ellos se movió, lo cual le sorprendió.
—De hecho, Eric, creo que deberían quedarse.
—Entonces, forman parte de tu pequeño complot.
—Siéntese doctor Gaesler, tenemos que hablar —dijo el mayor de ellos.
Eric retrocedió un paso, asustado, pero el otro técnico ya le había bloqueado el camino hacia la puerta, pensó en gritar pidiendo ayuda, pero algo en la actitud de los desconocidos le hizo cambiar de opinión. Se quedaría e intentaría averiguar el máximo de información, después informaría a las autoridades.
Le acompañaron hasta la mesa circular que había en un rincón del despacho, indicándole que se sentará en la silla más alejada de la puerta.
—¿Me vas a explicar tus planes?
—Antes, doctor Gaesler, le queremos contar una historia —dijo el mismo hombre que le había bloqueado el camino de la salida.
—Eric, te presento al teniente de la Unidad Científica Especial Harrison Wells y al señor John Roberts.
—Esos no son nombres alemanes, ¿son ustedes americanos?
—En efecto, el teniente Wells tiene una historia que contarte. No le interrumpas y al final responderá a tus preguntas.
Harry le contó a Eric la misma historia que había contado a John unos días antes. Mientras contaba la historia Eric iba experimentado diferentes emociones.
—Eso es asombroso —murmuró Eric, abrumado por la información recibida mientras estudiaba diferentes objetos que Harry había dejado sobre la mesa a modo de prueba de su relato.
—¿Crees sus palabras, Eric?
—Tengo muchas preguntas.
—Adelante —le animó Harry.
—¿Dónde está la sonda en la que viajó?
—Destruida. La escondimos en el bosque y la destruimos unas semanas más tarde. Ya era inútil sin energía.
—¿Se declaró la guerra entre nuestros dos países?
—Era una de las opciones con más peso entre los políticos y los militares si no teníamos éxito en nuestra misión.
—¿Pero no lo puede asegurar? no tiene la certeza absoluta de ese hecho.
—Ya se había iniciado una escalada de agresiones y respuestas. ¿Cómo cree que reaccionaría Alemania ante la incursión de un grupo armado en el interior de su país saboteando instalaciones científicas y robando material ultra secreto?
—Además —añadió John—, nadie ha viajado al pasado a seguir la pista de Harry. Eso confirma que el proyecto fue destruido ¿Qué clase de represalia cree que tomaría Alemania en ese caso?
Eric se frotó la cara, abrumado.
—Pero, ahora sabemos lo que va a ocurrir, podemos trabajar para evitarlo —dijo esperanzado— podemos evitar caer en los mismos errores. En su línea temporal, esta reunión no se realizó. No había nadie que pudiera prevenir al gobierno de lo que podía ocurrir ni tomar medidas para minimizar las represalias. Su pasado, ya ha sido modificado creando una nueva realidad que no sabemos cómo va a evolucionar.
—Es probable que, si lo comunicamos al ministerio, aumenten las medidas de seguridad y aumente la paranoia —añadió Gunter.
—Cualquier incidente se asumirá que es un intento de sabotaje desde Estados Unidos.
—Pero, usted no ha informado a sus superiores todavía. Si ocurre algún contratiempo no pueden asumir que sea un sabotaje americano. Debemos informar en ese sentido.
—¿Está diciendo que deben silenciarme? —preguntó John.
Se hizo un tenso silencio en la habitación que rompió Harry.
—El doctor Gaesler no está insinuando nada parecido, John —le tranquilizó Harry—. Además, mi presencia aquí demuestra que la sonda va funcionar perfectamente, no recuerdo ningún problema en las últimas fases del periodo de pruebas.
—Entonces, ¿qué opciones nos quedan?
Los tres miraron a Harry, esperando que expusiera su plan.
—Hay que usar la máquina para destruir el proyecto desde su raíz.
Eric miró a Harry sin comprender las palabras, hasta que poco a poco se hizo evidente su propuesta.
—Quiere retroceder para acabar con la vida del doctor Wankel. Ya lo hizo una vez y no funcionó y ahora quiere repetir el intento.
—No, el accidente donde falleció el doctor Wankel, fue un accidente. Ese no es el plan original, es más ambicioso —explicó John.
—Quiero viajar a 1932 y evitar la muerte de Adolf Hitler.
—¿Quien? —preguntó extrañado Eric.
—Adolf Hitler era el candidato a canciller de Alemania y el agosto de 1932 lo mató la hermana de su novia, tras culparlo por su muerte.
—No entiendo la relación con el doctor Wankel —la confusión de Eric no hacía más que crecer—. Todavía no había nacido en 1932.
—Con la muerte de Hitler, los hermanos Gregor y Otto Strasser tomaron las riendas del país y lo llevaron a una época de crecimiento económico y militar. En 1940 iniciaron la guerra y, bueno, ya conoce el resto, hasta nuestros días —Eric asintió—. Si evitamos su muerte, tomará el poder y todo el futuro será diferente.
—No entiendo como un detalle así puede cambiar tanto el futuro.
—Hitler era un político mediocre y un militar incompetente, no confiaba en sus subalternos y bajo presión tomaba decisiones erróneas y caprichosas.
—Pero eso no es bueno para Alemania, no podemos hacer que un político mediocre tome el poder en una época tan convulsa como los años 30 del siglo XX.
—He estado estudiando la época y a la persona, mi predicción es que conducirá a Alemania a una guerra que perderá por su mala capacidad de liderazgo…
—No podemos permitir eso —gritó Eric—, no podemos hacer que Alemania pierda una guerra que nos cause millones de muertos.
Harry alzó una mano pidiendo tiempo para explicarse.
—… tras la guerra, Alemania se alzará como una potencia económica que liderará Europa el resto del siglo veinte y gran parte del veintiuno.
—No puedes estar seguro de eso —murmuró Eric.
—Es un razonamiento lógico —añadió Gunter.
—¿Qué pasará con nosotros? ¿Qué será de nuestras vidas en esta nueva realidad? Y mis hijos, ¿qué ocurrirá con ellos?
—No podemos estar seguros, pero creo que no ocurrirá nada especial tras enviar la sonda al pasado.
—¿Cómo puede estar seguro?
—Simplemente seguirán con sus vidas, tendrá que dar muchas explicaciones, por supuesto, pero no habrá un gran cambio drástico.
—Explícate Harry —pidió Gunter.
—Ahora estamos viviendo en mi línea temporal, que incluye un viaje al pasado. Un pasado en el que no tuvo contacto con John. Al tener contacto con John cambie mi pasado, en el que él no existía y el presente de John. Eso no ha provocado un cambio en mis recuerdos, por lo que ahora no estoy en mi pasado, sino que estoy viviendo mi presente, que incluye un viaje al pasado.
—Entiendo —murmuró Eric—, pero no podemos estar seguros de cómo afectará un cambio tan importante como el que queréis hacer.
—Creo que estamos en un universo determinista. Hagamos lo que hagamos, las cosas van a ocurrir como tienen que ocurrir. Y creo que una de estas acciones es que yo debo viajar al pasado y cambiarlo. Si no está previsto que las cosas ocurran así, el universo ya se encargará de impedírmelo.